Descripción
Inspirada en el Kasa-obake, el yōkai nacido de un antiguo paraguas que adquiere espíritu tras el paso del tiempo, esta pieza conecta con la tradición japonesa de los tsukumogami: objetos que, al cumplir cien años, despiertan conciencia propia.
En esta reinterpretación de Evil Hannya, la figura abandona su tono folclórico más lúdico para adentrarse en un territorio más oscuro y perturbador. El ojo único observa con intensidad inquietante, mientras la lengua desmesurada amplifica su carácter grotesco y visceral.
No es simplemente un objeto que cobra vida: es la materialización de lo olvidado, de aquello que acumuló memoria y energía hasta transformarse.


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